sábado, 16 de febrero de 2008

LIBRE

VOLAR:

es tanto màs

importante

que un simple aletear de

aquì para allà....

Dicen:que el hombre no puede volar porque no tiene alas, pero los pájaros tienen alas porque no tienen imaginación. Dicen que el hombre siempre soñó con poder volar pero que nunca lo conseguirá, sin embargo el hombre posee la capacidad de llegar sin necesidad de volar, de estar allí sin depender del espacio ni del tiempo, de agitar las alas de su mente y proyectarse donde quiera, cuando quiera y como quiera. Nada le atrae tanto como volar. Tal vez porque en ello ve reflejado su eterno sueño de libertad, la liberación de las cadenas de su cuerpo, la ingravidez de su alma. Y aunque el hombre nunca tendrá alas para volar, sí posee en cambio algo mucho más valioso y que aún no descubrió, el poder de su imaginación. El hombre, sin saberlo, vive caminando detrás de su imaginación. La imaginación marca el camino a seguir y el hombre lo sigue, sea este bueno o malo, útil o inútil, porque nada ocurre que previamente no sea soñado, imaginado, diseñado en las aulas creativas de la Mente. Y eso es así se sea consciente o no, se acepte o no. Por ello, el dominio consciente de la imaginación pondrá alas a nuestra existencia y nos conducirá allí a donde queramos ir, más allá incluso de los niveles comprensibles de existencia, más allá de lo conocido, de lo tangible. Porque si para el pájaro volar significa sencillamente batir sus alas, para el hombre volar significa usar su imaginación y con ella el poder de su Mente. Así, un día, descubrirá que puede desplazarse a voluntad con solo imaginar su vuelo, sin limitaciones físicas, sin tiempo, dentro del Espacio. Entonces la palabra libertad tendrá un sentido absoluto para él, porque nadie será libre hasta que rompa las cadenas de la oscuridad y con ellas las del tiempo y el espacio. Porque ser libre es poder volar y sólo quien aprende a volar sabe, conoce, lo que significa ser libre. Y entonces comprende que la creación entera está esperando por el hombre, dispuesta para él, igual que el bosque lo está para el pájaro que en su nido está a punto de volar. Pero al igual que el pájaro sólo conocerá el bosque cuando abandone su nido y vuele libremente, el hombre sólo conocerá la verdad de la creación cuando abandone sus limitaciones, cuando rompa sus cadenas, cuando reconozca su verdadera naturaleza y vuele con su imaginación por el espacio mental, sin tiempo, sin miedos, sin nada más que su Mente. Aprender a volar es aprender a vivir.

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